Acercamiento a Jesús

January 26, 2022 - 12:17pm
Brandon   Spanish
La historia sagrada de Brandon Salguero

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Desde los seis años Brandon Salguero dirigía rosarios de grupo antes de la misa, a los ocho años comenzó a ayudar en la misa como acomodador y ahora, a los trece años, es monaguillo. 

Brandon aprecia el privilegio de su acercamiento con el Señor, y se lo cuenta a sus amigos. Aquí está su historia sagrada:

 

¿Cómo llegaste a ser monaguillo?

Todo comenzó cuando tenía cuatro o cinco años. Mi familia había estado fuera de la Iglesia por un tiempo, pero luego asistieron a un retiro que les cambió totalmente su visión de Dios. Mis padres son un modelo a seguir para mí y así fue que decidí imitarlos. Empezamos a rezar el rosario juntos en familia y también empezamos a ir a misa y vi a los monaguillos, a los que recaudan dinero y ayudan durante la misa y yo quería ser uno de esos muchachos. Entonces, cuando tenía alrededor de cinco o seis años, creo, comencé a dirigir el rosario en grupo antes de misa, todos los miércoles y viernes.

 

¿Dirigiste el rosario cuando tenías seis años?

¡Sí! Hay una foto, un video o algo parecido en Facebook en el cual estoy dirigiendo el rosario. Mi mamá estaba muy orgullosa de mi porque yo era uno de los más jóvenes en hacer esto. Luego pasé a hacerlo los domingos, que fue un poco más intimidante porque había más gente en la iglesia. ¡Muchas, muchísimas personas! Recuerdo que un día vi a un grupo de mujeres tomándome fotos y me pregunté: "Vaya, ¿qué está pasando aquí?"  Luego, después de un rato, comencé a ayudar en la colecta y más tarde, comencé a observar a los monaguillos y me llamo mucho la atención. Me di cuenta que no podía ser monaguillo porque necesitaba haber recibido mi Primera Comunión. En ese momento, ya me había perdido la clase de preparación de primer y segundo grado. Sin embargo, existe un programa llamado RCIC [Rito de Iniciación Cristiana para Niños] en el cual puedes prepararte más tarde para recibir los sacramentos y eso fue lo que hice.  ¡Inmediatamente después recibí capacitación para ser monaguillo!

 

¿Cuál es la mejor parte de ser monaguillo?

Pues, es el estar presente justo en el preciso momento cuando el pan y el vino se conviertan en el cuerpo y sangre de Jesús; es el estar ayudando al sacerdote cuando esto sucede, estar tan cerca del altar es muy intenso.  Lo que quiero decir es que Jesús nos llama a todos a Su presencia, pero yo tengo la oportunidad de estar allí mismo, muy cerca, y puedo sentir Su Presencia y en ese momento me siento muy en paz y con mucha fuerza.  Es muy relajante, y hasta me olvido de la escuela y de todo lo que tengo en mi mente, simplemente me concentro intensamente.  Aparte de decir que es algo asombroso, no sé cómo explicarlo.

 

¿Alguna vez te distraes en el momento?

¡Sí! A veces, cuando estoy sirviendo, hasta me olvido de alguna de las tareas asignadas. Recuerdo una vez que estaba en mi propio mundo con Jesús y me olvidé de tocar las campanas. El padre John estaba allí, y tenía las manos sobre el pan, y decía las palabras de la consagración, pero yo estaba tan absorto en lo que estaba pasando que solo me quedé mirando fijamente. El padre John me miro, levantando las cejas y esperando; y también el otro monaguillo y yo pensando “¿Por qué me miran así?"  De pronto recordé ¡OH! ¡¡Las campanas!! [risa].

 

¿Le cuentas a tus amigos de tu fe?

Sí. Recuerdo que, en la escuela primaria, en Rancho Las Positas, yo les decía a otros niños que oraran y siguieran a Dios porque mi mamá me enseñó a compartir las historia que escuchaba en familia y en la iglesia acerca de hacer lo correcto, y hacer el bien (¡Gracias, mamá!). Les hablaba de Jesús.

 

¿Cómo te fue con eso?

¡Ah! Por lo general, no muy bien que digamos. Se enojaban y se negaban y me decían: “¡Basta, Brandon, esto no es una iglesia! ¡Estamos cansados ​​de escucharte!” Entonces, tuve que aprender a tratar de poner a Dios en las conversaciones sin causar mucho alboroto, ¿sabes? Intento prestar atención y escuchar e identificar dónde están los límites. ¡Pero a veces sale todo muy bien!

 

¿Cómo es eso?

Convencí a un amigo, Fernando, para que volviera a ser monaguillo. Durante la pandemia dejó de ir a la iglesia, pero un día lo vi a la hora del almuerzo en la escuela, y le dije: “Sería muy bueno si regresas y continúas sirviendo como monaguillo conmigo.”  No se enojó ni nada, pero dijo que lo pensaría. Un día entré en la sacristía y allí estaba Fernando, poniéndose las vestiduras y me dijo: "Sí, estoy de vuelta". Me sentí muy feliz de saber que jugué un pequeño papel en ayudar a alguien a acercarse a Dios.

 

¡La mayoría de los adultos tienen dificultades para compartir su fe! ¿Qué consejos tienes?

He visto personas tratando de forzar a Dios en la vida de otras personas, ignorando que es una cuestión de libre albedrio. Eso nunca funciona. Dios nos dio la opción de seguirlo para nuestra propia salvación. A lo largo de los Evangelios, Jesús nos invita; Él está presente pero no te obliga. Él no es agresivo, así que no deberíamos serlo nosotros tampoco.  Yo sugiero que solamente invites a alguien a ir a la Iglesia o a orar contigo o algo así. A veces, yo les pregunto a mis amigos si ellos van a la iglesia, y si ellos no van yo les digo adonde voy yo, añadiendo "Tal vez te vea allí". Normalmente es más fácil que alguien quiera ir a la iglesia acompañado de un amigo que solo.  Algunos de mis amigos no han ido a Misa en mucho tiempo, pero están comenzando a regresar porque saben que estaré allí.

 

¿Es difícil aprender a ser monaguillo?

No, no lo es. Lo que yo recomendaría es ir mucho a misa y observar lo que hacemos, así se puede aprender mucho. Ya una vez que tú creas que estás listo, hay que asistir un breve programa de capacitación. Por lo general, al comienzo acompañas por un tiempo a un monaguillo experimentado, hasta que te sientas más cómodo. Para mí, las primeras Misas fueron realmente aterradoras; sentí que todas esas personas en los bancos me miraban y no quería equivocarme. Pero una vez que le agarras el hilo, ya no es tan difícil y todo se realiza con fluidez.

 

¿Crees que quizás estás llamado al sacerdocio?

Me lo han preguntado muchas veces. No lo sé. ¿Quizás? Estoy pensándolo; dándole vueltas en mi mente, ¿sabes?, es como que tiran frente a mi un revoltijo de cosas; me gustan las ciencias y las matemáticas y a veces pienso que me gustaría ser dermatólogo.  Pero Dios, que conoce toda nuestra vida, sabe lo que voy a ser en la vida. Él ya conoce mi futuro, lo sabe todo, incluso mis secretos más profundos y oscuros, y Él sabrá también cuándo es el momento apropiado de hacérmelo saber.

 

¿Puedes decirle algo a alguien que ha estado alejado de la Iglesia?

Bueno, diría que escuches a tus padres o a algunas personas en tu vida que tienen fe. Es difícil porque eso es generalmente lo que no quieres hacer. Pero escucha esa vocecita en tu corazón; síguela para ver dónde te lleva; sólo tienes que darle una oportunidad. Dios te está llamando; Él sabe con lo que estás lidiando en este momento y Él te va a ayudar.

 

¡Gracias, Brandon!

¡De nada!

 

ENTRENAMIENTO DE LOS MONAGUILLOS

Por favor de contactar a Anne Staal en AnneStaal@StMichaelLivermore.com

Los niños y niñas de 4° grado en adelante que tengan el deseo de servir a Dios en el altar están invitados a entrenar para convertirse en monaguillos. Los estudiantes deben ser católicos bautizados, haber recibido la Primera Comunión y asistir a las cuatro sesiones de entrenamiento. Los monaguillos pueden asistir a las misas preferidas con la frecuencia que su horario les permita.

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