Al Igual que San Juan Diego

February 23, 2022 - 10:34am
Socorro   Spanish
La historia sagrada de Socorro Herrera

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Antes del Concilio Vaticano II, la Misa se celebraba en latín en todo el mundo.  

En la década de los 60s se empezó a celebrar la “nueva misa,” pero solo se celebraba en inglés. En esa época, Socorro Herrera era una feligresa joven en la parroquia de St. Michael’s y por medio de la intercesión de Nuestra Señora de Guadalupe, Socorro se reunió con el pastor de ese entonces, el Padre Adams, para iniciar una comunidad de fe para los hispanohablantes de Livermore.  Al mirar hacia atrás, y como miembro fundador de la comunidad Hispana en St. Michael, a Socorro se le llenan los ojos de lágrimas con frecuencia al ver el progreso que hemos logrado a través del tiempo. Aquí está su historia sagrada:

 

¿Cuándo vino a Estados Unidos?

En mi juventud, cuando vivía en Méjico, yo era muy tímida y terca y le estaba dando problemas a mis padres; entonces, en 1959, mi hermano que vivía en Santa Clara y trabajaba como mecánico, me pidió que me viniera a vivir con él porque yo no tenía mucho futuro en Méjico, y así sucedió. El me dijo que tenía que trabajar, pero como yo no sabía mucho inglés él me sugirió que trabajara de niñera porque los bebes tampoco hablaban inglés. Así fue como conocí a mi futuro esposo; él era viudo, su esposa había muerto de cáncer dejando tres niños pequeños, a quienes yo le ayudaba a cuidar.  Nos casamos seis meses después; ¡Sí, nos movimos rápido!  Además de sus tres hijos, tuvimos uno más. Él era un hombre maravilloso; trabajó para el Laboratorio Lawrence Livermore y así fue como nos mudamos aquí.

 

¿Y fue entonces cuando llegó a St Michael's?

¡Sí, aquí nos casamos! Y en esa época la misa solo era en inglés; ni latín, ni español y yo no hablaba inglés.  Cuando planeábamos la boda con el sacerdote él me dijo me dijo que simplemente dijera “sí” a lo que me preguntaran. ¡Ay Dios, eso no me gustó! Fue muy difícil lidiar con la barrera del idioma y extrañaba mucho las tradiciones católicas con las que crecí.

 

¿Qué le ayudó a sentirse como que está en casa?

Mi padre vino en autobús desde Méjico para nuestra boda y nos trajo de regalo una enorme réplica de la pintura de la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe para dársela a St. Michael. Traía la lona enrollada en un tubo y viajaba con ella en el autobús; no sé cómo sucedió, pero cuando se bajó del autobús en Livermore, dejo el tubo allí. Mi padre lloraba y estaba muy molesto.  Entonces llamamos a la compañía de autobuses y nos dijeron que el autobús ya estaba en camino a Texas. No se cómo los convencimos para que se devolvieran a Livermore a entregarnos la pintura, yo creo que fue por la intercesión de Nuestra Señora, quien sabía lo mucho que necesitábamos tener su imagen aquí.  El caso es que el autobús regresó y solo se iban a detener por el tiempo necesario para entregarnos el tubo; nosotros nos fuimos muy temprano a la estación y esperamos un buen rato porque no queríamos perderlo. Logramos recuperarlo, estábamos muy felices.

 

¿Es esa la imagen que está hoy en la iglesia?

Así estaba supuesto a ser, pero no sucedió así. En ese entonces, el pastor nos dijo que no podíamos tenerla en la iglesia; no había imágenes de la Virgen de Guadalupe por ningún lado, tampoco se celebraban misas en español, ni clases de catequismo o grupos de oración; nada en español. En esa época, las hermanas dominicanas no se relacionaban con la comunidad de habla hispana; por lo tanto, que no hacían nada. Fue mucho después que una de las Hermanas compró la imagen que actualmente está en la iglesia, pero esa es una historia para otro día.

 

¿Y finalmente, qué cambió?

Fue cuando el padre Adams vino a St Michael's. Cuando nos conocimos me dijo que quería aprender a hablar español, me dijo “Yo también soy mexicano, ¿sabe?”  Y aunque no lo era, él era muy bromista.  Yo le conté que muchos de nosotros le teníamos devoción a Nuestra Señora de Guadalupe, y que no había ni estatuas ni imágenes de ella y nada en español. Él solo escuchaba y asentía. Luego me sorprendió cuando él fue a México y compró un hermoso mosaico de Nuestra Señora de Guadalupe. Lo puso al frente de la Iglesia, justo al lado del Agua Bendita, y esa fue la primera imagen de ella en la parroquia de St Michael's.  Es la misma que ahora puedes ver en el vestíbulo, cerca de la entrada a la oficina parroquial y la capilla.

 

¡Fuiste como San Juan Diego, trayendo a Nuestra Señora de Guadalupe aquí!

¡Ah, sí; tal vez sí! Después de eso, realmente comencé a hablar con el Padre Adams; hablamos de cómo los latinos no venían a la iglesia porque no podían entender nada. El escuchaba y absorbía todo lo que le decía. Y también creo que Nuestra Señora hizo un milagro o algo así. Un día le pregunté al padre Adams si podíamos tener una celebración en diciembre, ya sabes, para el día de la fiesta de la Virgen. Consiguió el permiso del obispo y comenzamos a planear la celebración; fue increíble la energía que surgió, cómo se unieron tantas personas, todos estaban muy emocionados y llenos de entusiasmo. Participaron un grupo de amigas a las que yo las llamaba “mis tamaleras locas” que hacían tamales de pollo, puerco, vegetales; también otras señoras haciendo el pan especial y el chocolate caliente y otro grupo de personas ayudó a hacer una hermosa carroza para la procesión de la estatua de Nuestra Señora que mi papá también trajo consigo.

 

¿Es esa la misma estatua que vemos todos los años, hasta el día de hoy?

¡Sí! Con el paso del tiempo, se le quebró una mano; pero logramos encontrar una manera de arreglarla. Pero es la misma estatua de Nuestra Señora que va en la procesión desde la primera vez que la hicimos en nuestra parroquia.

 

Después de esa primera celebración de Nuestra Señora de Guadalupe, ¿se empezó a organizar la Comunidad Hispana?

Sí, después de eso el P. Adams supo que había un gran número de personas que necesitaban un hogar espiritual. Fue el primero en tomarnos en serio; fue entonces cuando empezamos a tener una misa dominical en español. Y después de esa primera conversación que tuvimos, el aprendió a hablar el español bastante bien.  Se dedicó a satisfacer las necesidades de la comunidad hispana.

 

¡Si no fuera por usted aquí no habría una comunidad hispana!

Bueno, no lo sé. Pero creo que estuve en el lugar apropiado en el momento correcto. Y también creo que Nuestra Señora tuvo mucho que ver; ella es nuestra Madre, y escuchó los clamores de sus hijos. El padre Adams también estuvo en el lugar apropiado en el momento correcto, porque no solo que él no ignoró la situación, sino que el actuó y también involucró a las Hermanas Dominicanas.

¡Y ahora, mira dónde estamos todos estos años más tarde! Se me saltan las lágrimas cuando pienso en cuántos niños, adolescentes y adultos han aprendido sobre la fe porque hubo grupos que enseñaron en español. Imagínese cuántas almas celebran Misa en español, personas que tal vez no asistirían a la iglesia a menos que fuera en un idioma que puedan entender. Y el celebrar la Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe todos los años, manteniendo viva nuestra cultura y tradiciones, me hace recordar cómo comenzó todo. ¡Dios es realmente bueno!

 

¡Sí, lo es! Muchas gracias, Socorro. ¡Usted es el tesoro de nuestra parroquia!

Oh, gracias, Mija. Me siento muy bendecida por estar aquí.

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